Cincuenta años volando se celebran rompiendo un récord personal en altura

Noticias 04 de diciembre de 2022 Por Prensa Planeadores Rafaela
Eduardo Barrera traslada su experiencia en esta edición del Campeonato.
Eudardo Barrera
Eudardo Barrera

Lo que implica una competencia, un encuentro en un club de planeadores no queda sólo en puntaje, velocidad, precisión, o incluso altura, sino que va mucho más allá en la experiencia individual.

Esta participando de este 69° Campeonato Nacional de Vuelo a Vela Rafaela una personalidad de este deporte, Eduardo Barrera.

Representando al Club de Planeadores Córdoba vuela en la categoría Open, con un planeador ASH25, que tiene 25,6 metros de envergadura, siendo el más grande que está participando de esta competencia.

“Ayer se podía hacer un vuelo muy largo y se planificó para llegar a las cinco horas, por eso a nuestra categoría que es la abierta, la Open, la organización la puso adelante en las salidas, mientras que hoy para darle mayores posibilidades al resto nos han puesto últimos, con una prueba más corta de 400 kilómetros”.

Eduardo dice sonrojarse al mencionar que en octubre pasado cumplió 50 años como piloto de planeador. A sus 66 años dice haber llegado a un Club a los cuatro años por primera vez, pero consiguió su licencia a los 16.

Esa experiencia lo hace mirar al Campeonato de una manera muy concreta. “Estamos con muy buenos días para volar. Siempre nosotros venimos a contrapelo del campo en las cuestiones meteorológias, cuando a ellos les va bien, a nosotros mal; y cuando el clima es bueno para nosotros, para el campo no, porque estas condiciones de sequía nos permiten tener condiciones extraordinarias”.

La referencia está dada no sólo por la época del año, sino porque la ocurrencia de eventos climáticos complejos está lejos por el tránsito de La Niña y la baja probabilidad de precipitaciones.

“Había estado en el Campeonato Nacional de 2008, acá en Rafaela, el clima venía con muy poca agua y también ese había sido excepcional, meteorológicamente hablando, por lo tanto este pinta ser igual”.

La estabilidad de cielos límpidos y altas temperaturas permiten en este fin de semana tener marcas singulares.

“Este sábado en la categoría Abierta, el ganador hizo 660 kilómetros de distancia, es mucho. Hay que tener en cuenta algo que es increíble, no gastamos una gota de combustible para hacerlo, sacamos la energía de la propia atmósfera y sólo necesitamos un poco de combustible fósil que se quema en el remolque de tan sólo unos minutos. Después podemos volar seis horas y media sin nada más y podemos andar en un promedio de 130 kilómetros por hora de promedio, que es algo que no se puede hacer en ningún auto, ni en ninguna ruta del país”.

Un deporte que requiere de elementos, de una herramienta fundamental como lo es el planeador tiene un impacto ambiental ínfimo, que motiva a seguir apostando en una disciplina a la que la incorporación de tecnología le permitió mejorar las performances, enfocarse en el vuelo y conseguir de manera constante mejores resultados.

“En lo personal, ayer sábado, bajé muy satisfecho del planeador porque hice mi máxima distancia en 50 años. Nunca había podido pasar de los 500 y pico de kilómetros y ayer hice 606 kilómetros en 5:01:00 horas con 120 kilométros por hora de promedio. No fue el mejor, ni lejos, pero desde lo personal siempre uno quiere ir ampliando los horizontes y ayer lo hice”, dice conforme con el logro.

“Esperemos que en estos días, antes que llegue una nueva ola de calor, tengamos dos días más de vuelo”.

El miércoles las temperaturas prometen trepar más allá de los 42 grados centígrados y ese es un cuadro que complejiza los desempeños. Mientras ya se organizaba para subir al planeador en este domingo comentaba sobre la prueba que tenía por delante de inmediato con 410 kilómetros, que requiere menos tiempo de vuelo, pero no por eso menos exigencia.

Eduardo disfruta cada instancia, cada día que presente la competencia con sus alternativas. “Lo mejor que tiene esta actividad es poder volar, pero al mismo nivel de importancia está la cuestión social, porque uno viene a estos lugares y se encuentra con amigos, charla sobre cuestiones técnicas, de la vida, de todo lo que nos pasa. Nos vemos dos o tres veces al año y tenemos amistades entrabañables de años, que las confirmamos y las consolidamos en los campeonatos”.

No es sencillo poder organizarse para participar y para desarrollar la vida habitual, pero todos los que dicen presente lo hace por el simple disfrute de estar y de compartir la experiencia.

“Yo soy de los pilotos veteranos y si bien físicamente esto es un esfuerzo importante, estoy contento de venir porque uno se lleva mucho de acá, no sólo por el vuelo, sino por todo lo que se comparte”.

Barrera voló por primera vez en Rafaela en 1982, en el que fue su primer Campeonato Regional, por eso se siente parte de la familia del Club de Planeadores que este año celebra sus ocho décadas y atraviesa una competencia histórica, en la que el clima acompaña y donde el entorno y la asistencia la elevan.

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