¿Cuáles son los elementos principales para antes de volar?

Noticias 09 de diciembre de 2022 Por Prensa Planeadores Rafaela
20221129_121119
Pedro Choma, Club de Planeadores Rafaela

Cada día de competencia en los campeonatos tienen pasos fundamentales para llegar a estar en el aire.

Además de entender la meteorología del día, de recibir las pruebas, de tener coordinado el equipo en la pista y estar listo para volar, hay dos pasos estratégicos que cumplir.

Pedro Choma es socio del Club de Planeadores Rafaela, estuvo todos los días de este 69°Campeonato Nacional de Vuelo a Vela asistiendo, remolcando y asistiendo en cuestiones de operaciones.

“El pesaje es una parte especial dentro de la organización del Campeonato, que es el procedimiento de controlar que todos los planeadores que van a la caja están dentro de las envolventes de peso de las tres categorías”.

En primer término se hace un pesaje general, en el que se corrobora que la máquina está de acuerdo a los manuales y a los estándares que establece la Federación Argentina de Vuelo a Vela, para que no haya una competencia desleal. Puede haber una tendencia a competir con más peso que el autorizado, sin embargo hay un sistema de scoring, o de hándicap, que hace que se equiparen las penalidades a partir del peso, pero eso se controlan los parámetros operacionales y los reglamentos.

Luego de determinarse esos parámetros iniciales, cada día se hace un pesaje para que se respete lo establecido para cada nave.

Existe una báscula electrónica que se pone en los dos puntos de estaqueo hacia la pista, por donde pasa cada uno de los competidores, donde se controla el peso de referencia.

Una vez cumplido esto, se debe contemplar una necesidad del piloto que es contar con alimento e hidratación durante muchas horas de vuelo.

Si bien las altísimas temperaturas de estos días se padecen en tierra, pero en el aire disminuyen, la insolación al momento de volar es mucha y por eso los cuidados son imperiosos.

Según Wolf Herold, uno de los colaboradores más experimentados que forma parte del campeonato, el consejo es uno solo. “Lo más importante es llevar agua, agua y agua”.

“La deshidratación es lo que hay que atender. Si se come un desayuno, sano, algo más antes de volar, va a ayudar, pero se tiene que tomar agua, porque uno de los peligros es lo que no se siente es la deshidratación que hace bajar el rendimiento”.

Herold y Pedro destacan que para afrontar la competencia es primordial contar con una dieta equilibrada. 

El vuelo a vela tiene la particularidad de poder ser desarrollado por personas de un amplísimo espectro etario, ya que lo más trascendente es la toma de decisiones adecuadas a la hora de volar.

“En esto no se necesita músculo, pero si se tiene que estar en plena forma para tomar decisiones que como decía un campeón mundial se dan cada 20 segundos”, explica Herold.

Las pruebas no terminan cuando se cumple el recorrido, sino cuando el planeador termina el aterrizaje y es por eso que la atención no se puede disminuir en ningún momento. “La condición en la que se practica este deporte hace que el riesgo esté tan presente que la posibilidad sea baja, porque todos están muy conscientes y es por eso que no se puede desatender ningún aspecto”, agrega Pedro.

Este, como los otros campeonatos, le exige al piloto “estar muy entrenado en tu propia máquina, con unas 300 horas voladas, tener una buena preparación psico-física, independientemente de la edad; y disfrutar del vuelo, estando siempre muy enfocado, con una concentración que se ve como un gran angular, donde la estrategia termina de completar la fórmula para los mejores pilotos en un territorio que nunca se sabe cómo se presenta y depende de la meterología”, coinciden ambos.

Los ayudantes


Julio Broglio es ayudante del piloto Martín Fernández, de la categoría Standard, con la matrícula FZ para el LS4, representando al Club de Planeadores Albatros de San Andrés de Giles 

“Los ayudantes dejamos el día anterior de cada competencia cargado con agua al planeador, para que haga contrapeso y que tenga mayor penetración en el aire. Después arrancamos a la mañana, sacándole las fundas, preparándolos para entrar a la pista. Ahí colaboramos con los pilotos para correr el ala”.

Horas después, “antes de llegar tenemos comunicación con el piloto y cuando aterriza lo espero con el auto para sacarlo rápido y no entorpecer la tarea de los demás mientras siguen llegando”.

Con 34 años de experiencia en esta tarea de asistencia constante, empezó con Amilcar Fernández en enero de 1988 en Adolfo González Chávez y a partir de ahí desarrolló este oficio que es importantísimo en la combinación de voluntades que supone cada vuelo en planeador y mucho más en los campeonatos.

Muchos pilotos pasaron por su tarea y todos lo conocen. “Lo bueno de venir a los campeonatos es encontrarnos con muchos amigos. Nos divertimos en el campamento, incluso cuando no se vuela, cocinamos, charlamos y si ganamos, mejor todavía. Esta es una actividad muy linda, muy familiar y hacemos amigos de todo el país”.

Te puede interesar